Esta asignatura me
ha hecho reflexionar y ver la evolución de la educación y su necesaria
adaptación al mundo actual. Primero de todo, la lectura de Categorizando a los usuarios de sistemas digitales, me abrió esa
puerta a descubrir que estamos inmersos en un mundo tecnológico del cual es
difícil escapar. Si bien es cierto que siempre he pensado que el bolígrafo y el
papel eran amigos del aprendiz, a raíz de esa lectura y de las posteriores, me
he dado cuenta de que un ordenador puede llegar a ser un buen amigo si no se
confía en él a ciegas, es decir, si se aprende a manejar con criterio. Deduzco
que mi poca confianza con el ordenador como herramienta de estudio se debe a
que lo asocio con el mundo del ocio, porque antes de estudiar en la universidad
es la finalidad con la que lo utilizaba. En esta asignatura y en otras del
grado, decididamente aprendí que no es así; saber utilizar el ordenador para
fines académicos no es tan sencillo, aunque a la larga acaba resultando muy gratificante.
El hecho de estar a caballo entre los inmigrantes y los nativos digitales me da
la perspectiva de lo difícil que debe suponer adaptarse a ese nuevo mundo a los
primeros y lo obvio que es el uso de las tecnologías para los segundos.
Considero que esa perspectiva dual, que será presente durante unos años (aún
queda para que toda la población sea nativa digital), te da la visión de que es
importante tener la capacidad de adaptarte a tus alumnos (desde los más jóvenes
hasta la gente adulta o mayor).
Más allá de esta
perspectiva global, me interesaron especialmente las lecturas sobre la
alfabetización y las prácticas letradas: El
acceso a la cultura escrita: la participación social y la apropiación de
conocimientos en eventos cotidianos de lectura y escritura y Prácticas letradas contemporáneas. Claves
para su desarrollo, (posts 8 y 9), porque se me abrió un mundo que
desconocía. Al haber podido tener acceso a la educación desde niña, poco había
reflexionado sobre cómo podía ‘sobrevivir’ en nuestra sociedad alguien que no
fuera alfabetizada. Me resultó muy enriquecedora la lectura Judith Kalman,
porque da cuenta de que aunque no sepas leer o escribir, la necesidad de
comunicarte con gente que sí lo haga te empuja a aprenderlo. Así, aprender a
leer o escribir no tiene por qué darse en la escuela o en una institución, sino
que se puede aprender con las prácticas diarias, por banales que nos parezcan,
gracias a los artefactos letrados (Cassany, 2009). Eso me llevó a pensar en la
importancia de las tareas signficativas, es decir, llenar de sentido real las
actividades o ejercicios que se desarrollan en el aula.
También me gustaría
destacar la lectura de Redes sociales y
jóvenes. Uso de Facebook en la juventud colombiana y española que, aunque
en mi opinión hace un análisis poco contrastado entre los jóvenes de estos dos
países, me ha permitido conocer más a fondo el tipo de alumno con el que puedes encontrarte en clase.
Considero que es esencial conocer qué tipo de vida lleva el alumnado con el que
te enfrentas, puesto que tu deber es intentar adaptarte a él, para así
conseguir motivarlo a la hora de enseñarle. Así, esta lectura me ha permitido
darme cuenta de la importancia que tienen para los jóvenes las redes sociales y
el hecho de que puedes jugar con eso a la hora de planear actividades
significativas.
En cambio, Práctica docente en aulas 2.0 de centros de
educación primaria y secundaria de España (post 7) quizás es la lectura que
menos me ha aportado, en el sentido que no me ha hecho reflexionar en exceso.
Aunque el método empleado es mixto (cualitativo y cuantitativo), considero que
el artículo se apoya demasiado sobre los datos numéricos y los porcentajes. Eso
ha hecho que mi interés se desvaneciera, puesto que, personalmente, me gusta encontrar
los porqués, basarme más en las opiniones que en los porcentajes. La otra
lectura que no me ha parecido conmovedora es la Kris Buyse, sobre los corpus en
línea. Lo que esperaba encontrarme eran indicaciones de cómo utilizar los
corpus de manera que fueran realmente útiles para las clases, pero la lectura
se centra más en las características que tiene cada uno. Es importante
considerarlo, pero, en mi opinión, lo realmente práctico es saber cómo
utilizarlos eficientemente.
Las dos lecturas
sobre la red social Tuenti de Alba Torrego (posts 2 y 3) me han parecido un
buen punto de partida para entender el mundo multimodal en el que estamos
sometidos, en el que la palabra quizás no es tan importante, o lo es, pero
igual que lo son las imágenes, los vídeos, etc. Es importante tenerlo en cuenta
a la hora de planificar las clases, ya que los docentes podemos utilizar vídeos
e imágenes para ilustrar mejor ideas o conceptos que queremos trasmitir o el
uso de redes sociales o aplicaciones tecnológicas para permitir a los alumnos
aprender de otras formas. Aun así, es básico no caer en el error de pensar que
utilizar las TIC solucionarán las carencias del paradigma educativo actual, ya
que por eso, se tiene que cambiar la manera de concebir el aprendizaje, lo que
va mucho más allá del mero hecho de introducir nuevas tecnologías. Esa es una
idea que me pareció clave de la lectura Los
efectos del modelo 1:1 en el cambio educativo en las escuelas. Evidencias y
desafíos para las políticas iberoamericanas.
En definitiva, esa
ha sido una asignatura que me ha permitido “tocar de peus a terra”. Me he dado
cuenta de que la revolución tecnológica no sólo afecta el comportamiento de la
sociedad respecto de hábitos como el de leer o escribir (o el de la gestión de
la propia identidad, entre otros), sino que, de rebote, eso conlleva un
replanteamiento de la forma en la que enseñamos a futuras generaciones.
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