dilluns, 3 de març del 2014

6. "Preocuparse más por la innovación educativa y menos por las máquinas digitales"

El título de esta entrada es el que se utiliza en uno de los últimos apartados del artículo y me parece muy ilustrador. Area insiste mucho en la idea de que por mucho que se incorporen las TIC en las aulas, si eso no viene de la mano de un cambio pedagógico, la implantación de las TIC pierde su sentido. De hecho, es lógico pensar que el mero hecho de encontrarnos en un mundo tan tecnológico provoca que necesitemos repensar nuestras actividades cotidianas, la forma en la que nos manejamos en un mar de información y, que, por lo tanto, las competencias que tenemos que adquirir sean distintas de las que se enseñaban en la escuela hace unos años. Eso pone de manifiesto que esa revolución en las aulas tiene que tener lugar en el nivel tecnológico y en el nivel pedagógico.

Me interesaría destacar una idea de la que parte la lectura y es el hecho de que la tecnología “ha sido parte sustantiva de los sistemas financieros y empresariales (…) sin embargo, las TIC todavía están ausentes de la mayoría de las aulas”. ¿Puede que sea porque el sistema educativo siempre ha sido más reticente a los cambios? De todas formas, es innegable que la educación tiene que ir de la mano del progreso y que negarnos a implementar las tecnologías en el día a día del alumnado es nadar contracorriente.

A raíz de eso, surge la iniciativa OLPC (One Laptop Per Child) o modelo 1:1. Debido a su relativa reciente implantación aun no se pueden saber con seguridad los efectos que tiene. Aun así, se han llevado a cabo algunas evaluaciones en centros donde se ha implementado y los resultados muestran que “los profesores cambian la mentalidad hacia métodos más constructivistas de enseñanza”, “los estudiantes desarrollan un nivel superior de pensamiento” y “las interacciones comunicativas se incrementaron entre alumnos”.

A mi parecer, la figura del profesor cambia radicalmente con la incorporación de las TIC. Ese ya no es el centro del conocimiento o el aprendizaje, sino que se convierte en el que se encarga de enseñar cómo utilizar adecuadamente las TIC y el que enseña a los alumnos la forma de aprender. Por tanto, se pasa a un aprendizaje de tipo más autónomo.

Me interesa uno de los datos mencionados en el artículo, derivado de estudios cuantitativos: “se ha detectado una reducción del absentismo de los alumnos”. Sería muy interesante poder abordar el tema desde una vertiente más cualitativa y saber las razones de por qué los alumnos asisten más a clase cuando se utilizan las TIC, aunque lo podamos intuir.

El hecho de que la tecnología se haya infiltrado en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana (en casa, en la escuela, etc.) hace que el aprendizaje en las escuelas ya no se conciba como algo alejado de las prácticas de 'aprendizaje' en casa, puesto que la herramienta de la que se sirven tanto docentes como alumnos es la misma en casa que en la escuela: el ordenador. Lo que cambia es que el uso del ordenador en el aula será probablemente más didáctico, mientras que el uso en casa probablemente será más lúdico, aunque eso no implica que no pueda haber también un uso didáctico.

Para implementar las TIC los docentes, como se apunta en el artículo, tienen que formarse en ese ámbito y por eso el autor asegura que los docentes tendrían que tener muy integradas a su vida esas tecnologías. Además, también añade que se tiene que reformular la cultura organizativa; los profesores y también los padres son partes clave en el aprendizaje de cualquier niño, así que sería interesante que profesores y padres conciliaran esfuerzos. En la lectura se habla de “proyectos de centro” requieren “trabajo colaborativo e interdisciplinar”, con lo que ir a la una en proyectos como el de OLPC es básico, aunque a mí me pueda parecer utópico porque siempre habrán discrepancias entre profesorado. 

En el artículo se proponen ciertos modelos de enseñanza como los ABP (Aprendizaje Basado en Problemas) o aprendizaje por proyectos que yo como alumna he experimentado. A mi parecer, esos métodos son mucho más efectivos para poder adquirir conocimientos y no sólo eso, sino también destrezas como buscar información, navegar por Internet o saber leer críticamente, cosas que el profesor debería enseñar en el aula, a parte del contenido de la materia.

En conclusión, como apunta el autor, el profesor tiene que “convertirse en un mediador cultural que planifica y organiza experiencias de aprendizaje con TIC”. O lo que sería lo mismo: el profesor tiene que ser el puente entre el alumno y el acceso al conocimiento. 

Referencia: AREA, Manuel. (2011). Los efectos del modelo 1:1 en el cambio educativo en las escuelas. Evidencias y desafíos para las políticas iberoamericanas
Publicación en foro: 11-03-14

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