Considero que el mecanismo del portafolio para las
lenguas se debería poder aplicar a todo tipo de aprendizaje. El hecho de querer
hacer consciente el alumno de su recorrido en el aprendizaje, le permite
aprender a aprender. Escribiendo un 'diario' o evaluando sus propios trabajos
desarrolla una capacidad crítica que le permitirá conocer sus puntos fuertes y
los puntos débiles y utilizar los primeros para ayudar a sus compañeros de
clase (en los trabajos en grupo, por ejemplo) y los primeros para poder buscar
estrategias para mejorarlos. Además, pienso que hacer portafolios puede incitar
al alumnado a ser creativo y no solo escribiendo, sino también incorporarando
imágenes, apuntes, etc., lo que le permitirá darse cuenta que su aprendizaje es
multimodal. Asimismo, poder incluir aspectos con los que se encuentre en la
vida real que relacione con lo aprendido en el aula e incluirlo en el
portafolio, le permitirá darse cuenta de que lo que estudia en el aula es lo
que se va a encontrar en la vida real (eso implica que el plan docente tiene
que basarse en actividades con objetivos reales y creíbles para el alumno, por
supuesto) y se motivará.
Los portafolios también permiten al profesor darse cuenta
de si el alumno ha interiorizado los conceptos, pero además entender de qué
manera los alumnos relacionan lo aprendido con la vida y así ver qué tipo de
efecto ha tenido lo que ha enseñado y si realmente sus objetivos didácticos se
han conseguido. Por lo tanto, también puede servir como una herramienta de
evaluación para la tarea docente.
Un portafolio, aplicado a clases de lengua, es una forma
de poder evaluar la mejora del alumno a la hora de escribir, teniendo en
cuenta que lo hace de forma más o menos libre. Es decir, como ya se apunta en
el artículo, es una práctica que "no violenta el aprendiz", como
podría serlo un examen. Además de los portafolios destinados para fines de
aprendizaje, hay el llamado Pasaporte Europeo de las Lenguas (PEL), que es una
buena forma de tener 'organizadas' las lenguas que cada uno domina, al mismo
tiempo que permite ver como el aprendizaje de estas evoluciona.
En conclusión, como apunta Albert, no tenemos que olvidar que ese mecanismo de evaluación tiene que adaptarse a ese nuevo mundo tecnológico, con lo que enseñar a usarlos y a acceder a ellos en línea también es una tarea que debe llevar a cabo el profesor.
Referencia: CASSANY, Daniel. (2007). Del portafolio al
e-PEL.
Publicación en foro: 23-02-14
Publicación en foro: 23-02-14
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada