En esta lectura se plantea el
hecho de que en el universo de los adolescentes o de los jóvenes, se está
cociendo una revolución lingüística. Hoy en día los jóvenes tienen que lidiar
con dos mundos: el real, donde la interacción es cara a cara, y el virtual,
donde la interacción se produce vía internet. ¿Y cómo se lleva a cabo una
simulación de una interacción cara a cara mediante una pantalla y sin tener de
cuerpo presente la persona? Lingüísticamente se produce una revolución que
pretende constituir un tipo de lenguaje que sirva para satisfacer estas
necesidades comunicativas, que además se producen de forma multimodal (fotos,
vídeos, escritos, etc.). Y no solo eso, ese lenguaje de la red se convierte en
uno de los rasgos identitarios del colectivo adolescente que lo que busca es
diferenciarse de otros grupos y encontrar un código que les permita hacer piña
entre ellos.
En esa red social los jóvenes
se comunican sin que les rijan unas normas y sin que haya la presión de unos
padres o unos profesores que les establezcan unas normas a seguir. Por eso el
lenguaje que se deriva de ello es altamente creativo y fuera de la norma.
Algunos autores aseguran que la red Tuenti cumple la función de cotillear y
exhibirse según López (2008) implica «el culto al yo elevado al extremo, el
narcicismo a través de la red». La pregunta que debemos plantearnos es: ¿la
competencia ortigráfica de los jóvenes puede verse afectada?
Como
respuesta a esa pregunta hay divergencias. Mientras que Domínguez Cuesta
asegura que «el ámbito en el que se usa esta ortografía es privado y no
transcenderá fuera del ámbito de los géneros electrónicos», Yus se contrapone y
apunta que «la antiortografía usada en los medios electrónicos ocasionará
graves problemas de competencia ortográfica en los jóvenes». El punto medio lo
ofrece Martínez de Sousa que distingue entre lo que son las faltes de ortografía, ocasionadas cuando se hace un uso erróneo de la ortografía por desconocimiento
de la norma, y las heterografías, variaciones intencionadas o conscientes de la
normativa. El problema es cuando los jóvenes cometen faltas, como por ejemplo
con el uso de la v o la b, que por desconocimiento de la normativa muchas veces utilizan de
forma errónea (ej. lavio). Aun así, encontramos también muchas heterografías, algunas
de las cuales sorprenden: los usuarios omiten la h cuando ésta no se pronuncia oralmente (Ø ace frío), pero en
cambio en algunas palabras añaden la h
(ej. Estabah bien), con finalidades estéticas. También es interesante
destacar el uso de los signos de puntuación para formar los llamados
emoticonos. Esas son formas de acercarse a aspectos no verbales de la
comunicación oral, como pueden ser las expresiones faciales.
Referencia: TORREGO, Alba. (2011). «Eskriibo en el
Tuenti Komo pronunciioh». Apuntes sobre la ortografía en una red social
Publicación en foro: 09-03-14
Publicación en foro: 09-03-14

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