Este artículo es muy completo y trata
diversos aspectos relacionados con la lectura. Para empezar, es importante
tener en cuenta que, como apunta Cassany, vivimos rodeados de artefactos
letrados, es decir, vivimos constantemente en contacto con diferentes soportes
en los que hay textos. Eso nos lleva a la multimodalidad textual. Ligado con
ese concepto, Cassany propone el de práctica letrada, es decir, como usamos
estos artefactos y como leemos y escribimos a través de ellos. Y también
encuentro importante destacar que “nadie sabe comprender e interpretar TODOS
los textos presentes en una comunidad” Cassany (2009: 6). Según Emilio Sánchez
(2007) un lector experto desplaza sus ojos por la página, sabe extraer
información y crear metas de lectura.
También cabe destacar que cada
comunidad tiene unas prácticas letradas determinadas y que pueden ser muy
diferentes de las de otra comunidad. En la lectura se pone el ejemplo de las
quejas en Alemania o en España. En el primer país este tipo de género es muy
recurrente y el lenguaje usado es más directo, mientras que en el segundo
escribir quejas es menos habitual y si se hace siempre es de forma más
indirecta o sutil. Esto nos demuestra que el contexto cultural en el que nos
encontremos puede exigir un tipo de práctica letrada u otro. Además de las
diferencias culturales, en el artículo también se hace énfasis en el hecho que
hay ámbitos de especialidad que requieren que los especialistas sepan leer y
escribir textos especializados, como en el caso de los odontólogos (ámbito
estudiado por Oscar A. Morales).
Las instituciones son muchas veces las
que marcan las pautas de las prácticas letradas. La investigación educativa
hace mucho hincapié en las prácticas letradas de la escuela, pero no tanto
en los otros ámbitos que pueden ser igual
de importantes. Con la llegada de las nuevas tecnologías han surgido nuevos
contextos de lectura y escritura, como son las redes sociales, donde la gente
interactúa desligándose de las normas o imposiciones y siendo libre de escoger
su forma de expresarse, lo que se denomina prácticas vernáculas. De este modo,
podemos encontrar diferencias entre lo vernáculo y lo académico; puede haber
alumnos que les cueste desarrollar prácticas letradas en la escuela, pero que
desarrollará muchas prácticas vernáculas, por el hecho que esta última supone un
contexto real y dónde surge una necesidad comunicativa auténtica, con lo que
motiva la persona a leer y escribir. Por eso, en mi opinión, es importante
llevar a cabo actividades en el aula en las que el alumno vea una necesidad
real de comunicación para que pueda desarrollar bien la actividad y, en
consecuencia, aprender.
Es interesante conocer la perspectiva
sociocultural del aprendizaje de la lectura y la escritura. La lectura debe
comprenderse en el marco de un contexto, de unas necesidades, es decir, dentro
de unas prácticas sociales concretas. Así, como apunta Cassany (2009: 18), “las
prácticas de leer y escribir están situadas en un lugar geográfico y un momento
histórico, por lo que no son universales o abstractas”. Es por eso que aparecen
nuevas prácticas letradas: no es lo mismo leer una sentencia judicial que un
cartel publicitario. Probablemente no tendremos la destreza de leer textos de
especialidad a no ser que seamos especialistas en el tema. Eso nos indica que
“quizá hoy podemos acceder a más discursos, pero alcanzamos niveles de
comprensión más bajos”.
Los ejemplos de prácticas letradas
vernáculas que se presentan en el artículo son las de las historias realistas y
los fanfic. Las primeras son historias en las que los jóvenes incluyen los nombres
y rasgos de gente de su grupo, mientras que las segundas son continuaciones,
normalmente parodiadas, de sagas muy conocidas, como Harry Potter.
A modo de resumen, Cassany asegura que
ahora se lee más y más diversamente, que accedemos a textos de comunidades no
familiares, que leemos más basura, que leer es más complejo y que un buen
lector no siempre lo entiende todo.
El último tema que se aborda es el de
leer críticamente. Todos los textos se escriben desde una perspectiva
determinada, la del autor. Eso implica que todo texto es, de algún modo,
ideológico. Lo que necesita un lector crítico es, como dice Cassany,
identificar el contexto de partida, reconocer el género discursivo, identificar
el contexto de llegada (identificar las ideas del autor y las propias) y
relacionar lo que se lee con los intereses propios. Me interesaría destacar una
de las características de este tipo de lector: “el lector crítico asume que los
autores y los lectores están situados, que el texto “viaja” de un contexto a otro
y, en consecuencia, que puede generar varias interpretaciones”. En mi opinión,
es vital enseñar en las escuelas cómo leer críticamente y eviar llevar a cabo
ejercicios dónde solo se aprende la competencia de copiar, pero no suponen
ningún otro tipo de aprendizaje. Muy ligado a esto es la actividad que nos
propuso Cassany en clase, en la que por un lado hicimos un ejercicio de
comprensión lectora muy individualizado, de respuestas cerradas, y por otro
lado hicimos un ejercicio dónde se nos pedía reflexionar colectivamente.
En conclusión, la competencia lectora y, en concreto, la competencia lectora crítica, se debe enseñar para permitir que los individuos consigan utilizar los artefactos letrados de la mejor forma posible.
En conclusión, la competencia lectora y, en concreto, la competencia lectora crítica, se debe enseñar para permitir que los individuos consigan utilizar los artefactos letrados de la mejor forma posible.
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