dilluns, 3 de març del 2014

9. Comer bien, hacer deporte y llevar a cabo prácticas letradas

Este artículo es muy completo y trata diversos aspectos relacionados con la lectura. Para empezar, es importante tener en cuenta que, como apunta Cassany, vivimos rodeados de artefactos letrados, es decir, vivimos constantemente en contacto con diferentes soportes en los que hay textos. Eso nos lleva a la multimodalidad textual. Ligado con ese concepto, Cassany propone el de práctica letrada, es decir, como usamos estos artefactos y como leemos y escribimos a través de ellos. Y también encuentro importante destacar que “nadie sabe comprender e interpretar TODOS los textos presentes en una comunidad” Cassany (2009: 6). Según Emilio Sánchez (2007) un lector experto desplaza sus ojos por la página, sabe extraer información y crear metas de lectura.

También cabe destacar que cada comunidad tiene unas prácticas letradas determinadas y que pueden ser muy diferentes de las de otra comunidad. En la lectura se pone el ejemplo de las quejas en Alemania o en España. En el primer país este tipo de género es muy recurrente y el lenguaje usado es más directo, mientras que en el segundo escribir quejas es menos habitual y si se hace siempre es de forma más indirecta o sutil. Esto nos demuestra que el contexto cultural en el que nos encontremos puede exigir un tipo de práctica letrada u otro. Además de las diferencias culturales, en el artículo también se hace énfasis en el hecho que hay ámbitos de especialidad que requieren que los especialistas sepan leer y escribir textos especializados, como en el caso de los odontólogos (ámbito estudiado por Oscar A. Morales).

Las instituciones son muchas veces las que marcan las pautas de las prácticas letradas. La investigación educativa hace mucho hincapié en las prácticas letradas de la escuela, pero no tanto en  los otros ámbitos que pueden ser igual de importantes. Con la llegada de las nuevas tecnologías han surgido nuevos contextos de lectura y escritura, como son las redes sociales, donde la gente interactúa desligándose de las normas o imposiciones y siendo libre de escoger su forma de expresarse, lo que se denomina prácticas vernáculas. De este modo, podemos encontrar diferencias entre lo vernáculo y lo académico; puede haber alumnos que les cueste desarrollar prácticas letradas en la escuela, pero que desarrollará muchas prácticas vernáculas, por el hecho que esta última supone un contexto real y dónde surge una necesidad comunicativa auténtica, con lo que motiva la persona a leer y escribir. Por eso, en mi opinión, es importante llevar a cabo actividades en el aula en las que el alumno vea una necesidad real de comunicación para que pueda desarrollar bien la actividad y, en consecuencia, aprender.

Es interesante conocer la perspectiva sociocultural del aprendizaje de la lectura y la escritura. La lectura debe comprenderse en el marco de un contexto, de unas necesidades, es decir, dentro de unas prácticas sociales concretas. Así, como apunta Cassany (2009: 18), “las prácticas de leer y escribir están situadas en un lugar geográfico y un momento histórico, por lo que no son universales o abstractas”. Es por eso que aparecen nuevas prácticas letradas: no es lo mismo leer una sentencia judicial que un cartel publicitario. Probablemente no tendremos la destreza de leer textos de especialidad a no ser que seamos especialistas en el tema. Eso nos indica que “quizá hoy podemos acceder a más discursos, pero alcanzamos niveles de comprensión más bajos”.

Los ejemplos de prácticas letradas vernáculas que se presentan en el artículo son las de las historias realistas y los fanfic. Las primeras son historias en las que los jóvenes incluyen los nombres y rasgos de gente de su grupo, mientras que las segundas son continuaciones, normalmente parodiadas, de sagas muy conocidas, como Harry Potter.
A modo de resumen, Cassany asegura que ahora se lee más y más diversamente, que accedemos a textos de comunidades no familiares, que leemos más basura, que leer es más complejo y que un buen lector no siempre lo entiende todo.

El último tema que se aborda es el de leer críticamente. Todos los textos se escriben desde una perspectiva determinada, la del autor. Eso implica que todo texto es, de algún modo, ideológico. Lo que necesita un lector crítico es, como dice Cassany, identificar el contexto de partida, reconocer el género discursivo, identificar el contexto de llegada (identificar las ideas del autor y las propias) y relacionar lo que se lee con los intereses propios. Me interesaría destacar una de las características de este tipo de lector: “el lector crítico asume que los autores y los lectores están situados, que el texto “viaja” de un contexto a otro y, en consecuencia, que puede generar varias interpretaciones”. En mi opinión, es vital enseñar en las escuelas cómo leer críticamente y eviar llevar a cabo ejercicios dónde solo se aprende la competencia de copiar, pero no suponen ningún otro tipo de aprendizaje. Muy ligado a esto es la actividad que nos propuso Cassany en clase, en la que por un lado hicimos un ejercicio de comprensión lectora muy individualizado, de respuestas cerradas, y por otro lado hicimos un ejercicio dónde se nos pedía reflexionar colectivamente.

En conclusión, la competencia lectora y, en concreto, la competencia lectora crítica, se debe enseñar para permitir que los individuos consigan utilizar los artefactos letrados de la mejor forma posible.

Referencia: CASSANY, Daniel. (2009). Prácticas letradas contemporáneas. Claves para su desarrollo.
Publicación en foro: 02-02-14

(respuesta a algunos de mis compañeros con respecto a esta lectura)


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