dimarts, 4 de març del 2014

Remangámonos y ¡empecemos a pintar!


Este es un blog en el que aparecen los resúmenes de las lecturas que he llevado a cabo en la asignatura de Discurs i Aprenentatge que forma parte del plan de estudios del Màster en Estudios del Discurso y que se imparte en la Universitat Pompeu Fabra. Ese blog pretende ser un bloque de notas, donde aparezcan mis pinzeladas de opinión respecto de las lecturas que he decidido leer para complementar aquello que se explica en clase. Y donde el discurso es el aceite que mueve todo el engranaje: la puerta de nuestro aprendizaje. Así, me dispongo a coger la brocha y empezar a pintar (o a 'discursar') para poder aprender más sobre cómo enseñar.

¿Y qué temas vais a encontrar en ese blog? Mis principales intereses son las redes sociales (tres primeras entradas), las herramientas de las que disponemos para enseñar lenguas (cuarta y quinta entradas), la adaptación de la escuela a los nuevos tiempos (sexta y séptima entrada), la literacidad y la alfabetización (octava y novena entrada) y finalmente la forma como conceptualizamos el mundo tecnológico en el que vivimos (décima entrada). 

1. Las redes sociales y los jóvenes

En el artículo se habla de que las chicas suben más fotos de perfil, lo que me parece curioso, y no se ofrece una justificación o explicación a ese fenómeno. De hecho, creo que es un tema que tiene que ver con la identidad femenina, en cierta medida. Como ya se sabe, las mujeres acostumbramos a ser mostradas en los discursos publicitarios y mediáticos de forma casi perfectas (sin arrugas, con la piel brillante y sin manchas, con unos cuerpos diez, etc.), lo que provoca que las adolescentes, mayoritariamente preocupadas por su imagen, quieran parecerse al máximo a estos ideales de mujer. Probablemente eso hace que necesiten colgar imágenes (siempre debidamente seleccionadas; nunca colgarían una imagen en la que salieran feas) para que sus amigo facebuquianos pongan 'like' y les suba la autoestima que pierden cuando se dan cuenta de que no son aquella 'chica' perfecta del anuncio publicitario. Es decir, mediante el facebook, tanto chicos como chicas, intentarán, como se dice en el artículo "no presentarse como ellos son, sino como ellos quisieran ser". De algun modo, construyen una identidad online que puede no tener mucho que ver con la realidad. En ese mundo fictício, se les permite crear una imagen de ellos mismos, en la que los defectos de la vida real se pueden obviar y las virtudes se pueden resaltar. De hecho, el funcionamiento de facebook ya muestra este tipo de énfasis en lo positivo y en evitar lo negativo, dando la opción de poner 'me gusta' y no la de poner 'no me gusta', por ejemplo.

Ligado a las imágenes, se puede ver como el tipo de discurso de la red social es cambiante porque entra en juego la multimodalidad. En ese caso, muchas veces se aplica la frase "una imagen vale más de mil palabras". En un perfil de facebook puedes encontrar texto, pero siempre acaba estando combinado con imágenes, música, etc. Así, no es de extrañar que en el artículo se apunte que los adolescentes "han generado una serie de códigos nuevos de escritura (...) que obedecen a otras condiciones como la velocidad de escritura y especialmente las estéticas digitales". Así, la escritura se adapta a las necesidades sociales de los adolescentes, una etapa vitral que se caracteriza por la configuración de la propia identidad y la importancia que tienen las expectativas sociales.

Supongo que la intención de este artículo es poner en relieve que los jóvenes deberían, como se apunta en el abstract, "alfabetizarse mediáticamente y digitalmente", razón por la que pienso que es muy importante introducir las TIC en la enseñanza, con la finalidad de enseñar el buen uso de esas tecnologías y los riesgos que el uso que se haga de ellas puede conllevar. Quizás lo importante no sea tanto criticar el uso que llevan a cabo los adolescentes, sino hacerles ser conscientes de lo que ello puede conllevar.



Referencia: ALMANSA, Ana; FONSECA, Oscar; CASTILLO, Antonio. (2013). Redes sociales y jóvenes. Uso de Facebook en la juventud colombiana y española.
Publicación en foro: 16-02-14

dilluns, 3 de març del 2014

2. La red social Tuenti: un léxico que se adapta a nuevas necesidades comunicativas.

En la línea del artículo de «Eskriibo en el Tuenti Komo pronunciioh». Apuntes sobre la ortografía en una red social, de esa misma autora, ese artículo también se basa en la red social Tuenti, pero se centra en el léxico. Me parece interesante destacar el hecho de que se hable de que el lenguaje de los jóvenes “ha sido tratado de forma marginal” por dos razones: 1) la juventud no representa un grupo social que tenga poder y 2) su lenguaje es muy cambiante. También me gustaría destacar la visión de Berlanga y Martínez (2010) en que hay conceptos como el de amistad  o compartir la vida que están adoptando nuevos significados; una amistad en Tuenti o Facebook, seguramente no es el mismo concepto que el que tienen nuestros abuelos o padres sobre lo que es un amigo o amiga. Quizás simplemente se esté ampliando el significado de la palabra y no que se esté sustituyendo el concepto, sino pudiéndose entender de más maneras.

También me gustaría destacar la metáfora que utiliza Torrego para referirse a la red social Tuenti: “Tuenti se presenta como la prolongación del patio de recreo de cualquier instituto español”, es decir, es un espacio donde se interactúa de forma espontánea, coloquial, familiar e informal.

Teniendo en cuenta que el factor edad es tan determinante, cabe destacar el concepto que aparece en el artículo de age grading, que es “la tendencia a hacer uso de determinadas estructuras lingüísticas en función de la edad”.

En el estudio se analizan las metonímias, como el uso de privado para referirse a un mensaje privado o princi para referirse a la foto principal del perfil, que además se combina con un acortamiento léxico. También se analizan los vocativos, la mayoría de los cuales son despectivos (puti, gorda, zorra, etc.), pero tienen la función de reforzar los lazos afectivos entre los individuos o también pueden ser cariñosos (cielo, guapa, etc.). También se analizan las colocaciones léxicas como pillar entradas o echarse unas risas, entre otras. Torrego también destaca el uso de anglicismos, debido a la globalización a la que está sometido el colectivo adolescente y las muletillas como eh o jajaja. Me sorprende que haya muletillas, teniendo en cuenta que, aunque es un lenguaje que quiere asemejarse a la oralidad, es lenguaje escrito, lo que implica que los emisores tienen tiempo de pensar lo que van a escribir, función que cumple el uso de muletillas. También se habla de las onomatopeias para representar sonidos como jum, ains, ejem, etc., o las sigloemoticona o abreviaciones como :) o tkm (te quiero mucho).

Encuentro muy acertado que, en las conclusiones, Torrego haga el símil de la situación de los jóvenes respecto de la lengua con cómo Victor Hugo representó al jorobado de Notre Dame: “ser misterioso y huidizo, pero ingenioso al mismo tiempo”. Estoy de acuerdo que, aunque los adolescentes utilicen el lenguaje para desmarcarse, aplican cierta creatividad. Y lo que para mí es más fundamental es que esa ‘creatividad’ ha sido movida por una necesidad/motivación, lo que debería conseguirse en las clases de lengua: encontrar actividades en las que el alumno se sienta suficientemente motivado para desarrollarla sacando el máximo provecho de sus capacidades.

Referencia: TORREGO, Alba. (2011). Algunas observaciones acerca del léxico en la red social tuenti.
Publicación en foro: 09-03-14

3. La red social Tuenti: lenguaje fuera de la norma

En esta lectura se plantea el hecho de que en el universo de los adolescentes o de los jóvenes, se está cociendo una revolución lingüística. Hoy en día los jóvenes tienen que lidiar con dos mundos: el real, donde la interacción es cara a cara, y el virtual, donde la interacción se produce vía internet. ¿Y cómo se lleva a cabo una simulación de una interacción cara a cara mediante una pantalla y sin tener de cuerpo presente la persona? Lingüísticamente se produce una revolución que pretende constituir un tipo de lenguaje que sirva para satisfacer estas necesidades comunicativas, que además se producen de forma multimodal (fotos, vídeos, escritos, etc.). Y no solo eso, ese lenguaje de la red se convierte en uno de los rasgos identitarios del colectivo adolescente que lo que busca es diferenciarse de otros grupos y encontrar un código que les permita hacer piña entre ellos.

En esa red social los jóvenes se comunican sin que les rijan unas normas y sin que haya la presión de unos padres o unos profesores que les establezcan unas normas a seguir. Por eso el lenguaje que se deriva de ello es altamente creativo y fuera de la norma. Algunos autores aseguran que la red Tuenti cumple la función de cotillear y exhibirse según López (2008) implica «el culto al yo elevado al extremo, el narcicismo a través de la red». La pregunta que debemos plantearnos es: ¿la competencia ortigráfica de los jóvenes puede verse afectada?

Como respuesta a esa pregunta hay divergencias. Mientras que Domínguez Cuesta asegura que «el ámbito en el que se usa esta ortografía es privado y no transcenderá fuera del ámbito de los géneros electrónicos», Yus se contrapone y apunta que «la antiortografía usada en los medios electrónicos ocasionará graves problemas de competencia ortográfica en los jóvenes». El punto medio lo ofrece Martínez de Sousa que distingue entre lo que son las faltes de ortografía, ocasionadas cuando se hace un uso erróneo de la ortografía por desconocimiento de la norma, y las heterografías, variaciones intencionadas o conscientes de la normativa. El problema es cuando los jóvenes cometen faltas, como por ejemplo con el uso de la v o la b, que por desconocimiento de la normativa muchas veces utilizan de forma errónea (ej. lavio). Aun así, encontramos también muchas heterografías, algunas de las cuales sorprenden: los usuarios omiten la h cuando ésta no se pronuncia oralmente (Ø ace frío), pero en cambio en algunas palabras añaden la h (ej. Estabah bien), con finalidades estéticas. También es interesante destacar el uso de los signos de puntuación para formar los llamados emoticonos. Esas son formas de acercarse a aspectos no verbales de la comunicación oral, como pueden ser las expresiones faciales.

Referencia: TORREGO, Alba. (2011). «Eskriibo en el Tuenti Komo pronunciioh». Apuntes sobre la ortografía en una red social
Publicación en foro: 09-03-14

4. Herramientas para las clases de lengua española: los portafolios

Considero que el mecanismo del portafolio para las lenguas se debería poder aplicar a todo tipo de aprendizaje. El hecho de querer hacer consciente el alumno de su recorrido en el aprendizaje, le permite aprender a aprender. Escribiendo un 'diario' o evaluando sus propios trabajos desarrolla una capacidad crítica que le permitirá conocer sus puntos fuertes y los puntos débiles y utilizar los primeros para ayudar a sus compañeros de clase (en los trabajos en grupo, por ejemplo) y los primeros para poder buscar estrategias para mejorarlos. Además, pienso que hacer portafolios puede incitar al alumnado a ser creativo y no solo escribiendo, sino también incorporarando imágenes, apuntes, etc., lo que le permitirá darse cuenta que su aprendizaje es multimodal. Asimismo, poder incluir aspectos con los que se encuentre en la vida real que relacione con lo aprendido en el aula e incluirlo en el portafolio, le permitirá darse cuenta de que lo que estudia en el aula es lo que se va a encontrar en la vida real (eso implica que el plan docente tiene que basarse en actividades con objetivos reales y creíbles para el alumno, por supuesto) y se motivará.

Los portafolios también permiten al profesor darse cuenta de si el alumno ha interiorizado los conceptos, pero además entender de qué manera los alumnos relacionan lo aprendido con la vida y así ver qué tipo de efecto ha tenido lo que ha enseñado y si realmente sus objetivos didácticos se han conseguido. Por lo tanto, también puede servir como una herramienta de evaluación para la tarea docente.  

Un portafolio, aplicado a clases de lengua, es una forma de poder evaluar la mejora del  alumno a la hora de escribir, teniendo en cuenta que lo hace de forma más o menos libre. Es decir, como ya se apunta en el artículo, es una práctica que "no violenta el aprendiz", como podría serlo un examen. Además de los portafolios destinados para fines de aprendizaje, hay el llamado Pasaporte Europeo de las Lenguas (PEL), que es una buena forma de tener 'organizadas' las lenguas que cada uno domina, al mismo tiempo que permite ver como el aprendizaje de estas evoluciona.

En conclusión, como apunta Albert, no tenemos que olvidar que ese mecanismo de evaluación tiene que adaptarse a ese nuevo mundo tecnológico, con lo que enseñar a usarlos y a acceder a ellos en línea también es una tarea que debe llevar a cabo el profesor.

Referencia: CASSANY, Daniel. (2007). Del portafolio al e-PEL.
Publicación en foro: 23-02-14

5. Herramientas para las clases de lengua española: los corpus

Esta lectura me ha parecido muy interesante porque te ofrece una visión bastante profundizada de los corpus que existen de Español. La verdad es que yo nunca había oído a hablar de corpus hasta que llegué a la universidad y me di cuenta de lo útiles que pueden resultar para aprender la lengua, tengas el nivel que tengas. Me parecen especialmente útiles porque ayudan a acceder a cuestiones de lengua REAL, lo que permite ver los usos que los hablantes de esa lengua hacen de ciertas colocaciones o expresiones. Así, representan una fuente amplia y fiable que puede servir tanto para acceder a cuestiones básicas de una lengua, como para ampliar el vocabulario o adquirir destrezas más avanzadas, como las expresiones que pueden componerse con una determinada palabra. Estoy de acuerdo contigo, Isabel, en el hecho de que podría haberse hablado más de qué tipo de aplicaciones podrían tener en el aula, en vez de centrarse tanto en los aspectos formales.

Los corpus no solo los encuentro una herramienta para los alumnos, sino también para los profesores, como ya se apunta en el artículo. Seguro que a muchos de vosotros os habrá pasado que estáis en clase y queréis dar un ejemplo de algo y no encontráis la palabra o acabáis recurriendo al ejemplo del libro. Un corpus permite que mientras preparas la clase, puedas obtener diferentes ejemplos, con contextos distintos, para así poder ofrecer al alumnado un abanico más grande de opciones. 

Como ya ha dicho Isabel, en la lectura se habla de cinco corpus: Google, Webcorp, Wortschatz, CREA y Corpus del Español. El orden responde del corpus con menos prestaciones (google) al corpus con más prestaciones (Corpus del Español), aunque el primero se considere más fácil de usar y el último menos. Asimismo, el CREA y el Corpus del Español es apto para niveles más avanzados (B2 y C1-2, respectivamente), pero, como dice Isabel, considero que el nivel de dificultad para utilizarlo no está en base del nivel de lengua, sino más bien en el nivel de competencia tecnológica de los alumnos. Teniendo en cuenta que las generaciones actuales ya se consideran, en términos de Prensky, nativos digitales, en mi opinión, no tendrían porqué esperar a tener un B2 o un C1-2 para poder utilizar esos corpus. 

Personalmente, me sorprendió bastante que se hablara de Google como un posible corpus, porque acostumbro a pensar en Google como un motor de búsqueda muy genérico y poco específico; aun así, en la lectura se ofrecen varias técnicas para poder acotar lo que se busca y obtener resultados satisfactorios. Extraer el máximo partido de los corpus implica que se tienen que aprender a utilizar de forma eficiente. El uso de los corpus me ha hecho pensar en el aprendizaje centrado en el estudiante, en el que el profesor actúa de guía y en vez de instruir hace adquirir competencias a los estudiantes para que puedan llevar el trabajo de forma más o menos autónoma. Esos corpus pueden una de las herramientas que den los profesores a los alumnos para que estos aprendan a navegar en el mar de información que existe en internet, mientras sirven al mismo tiempo al profesorado para ir actualizando sus materiales didácticos y ampliando su bagaje lingüístico. En definitiva, son una herramienta que todo profesor debería enseñar a su alumnado.

Referencia: BUYSE, Kris. (2007). ¿Qué corpus en línea utilizar para qué fines en la clase de ELE?
Publicación en foro: 23-02-14

6. "Preocuparse más por la innovación educativa y menos por las máquinas digitales"

El título de esta entrada es el que se utiliza en uno de los últimos apartados del artículo y me parece muy ilustrador. Area insiste mucho en la idea de que por mucho que se incorporen las TIC en las aulas, si eso no viene de la mano de un cambio pedagógico, la implantación de las TIC pierde su sentido. De hecho, es lógico pensar que el mero hecho de encontrarnos en un mundo tan tecnológico provoca que necesitemos repensar nuestras actividades cotidianas, la forma en la que nos manejamos en un mar de información y, que, por lo tanto, las competencias que tenemos que adquirir sean distintas de las que se enseñaban en la escuela hace unos años. Eso pone de manifiesto que esa revolución en las aulas tiene que tener lugar en el nivel tecnológico y en el nivel pedagógico.

Me interesaría destacar una idea de la que parte la lectura y es el hecho de que la tecnología “ha sido parte sustantiva de los sistemas financieros y empresariales (…) sin embargo, las TIC todavía están ausentes de la mayoría de las aulas”. ¿Puede que sea porque el sistema educativo siempre ha sido más reticente a los cambios? De todas formas, es innegable que la educación tiene que ir de la mano del progreso y que negarnos a implementar las tecnologías en el día a día del alumnado es nadar contracorriente.

A raíz de eso, surge la iniciativa OLPC (One Laptop Per Child) o modelo 1:1. Debido a su relativa reciente implantación aun no se pueden saber con seguridad los efectos que tiene. Aun así, se han llevado a cabo algunas evaluaciones en centros donde se ha implementado y los resultados muestran que “los profesores cambian la mentalidad hacia métodos más constructivistas de enseñanza”, “los estudiantes desarrollan un nivel superior de pensamiento” y “las interacciones comunicativas se incrementaron entre alumnos”.

A mi parecer, la figura del profesor cambia radicalmente con la incorporación de las TIC. Ese ya no es el centro del conocimiento o el aprendizaje, sino que se convierte en el que se encarga de enseñar cómo utilizar adecuadamente las TIC y el que enseña a los alumnos la forma de aprender. Por tanto, se pasa a un aprendizaje de tipo más autónomo.

Me interesa uno de los datos mencionados en el artículo, derivado de estudios cuantitativos: “se ha detectado una reducción del absentismo de los alumnos”. Sería muy interesante poder abordar el tema desde una vertiente más cualitativa y saber las razones de por qué los alumnos asisten más a clase cuando se utilizan las TIC, aunque lo podamos intuir.

El hecho de que la tecnología se haya infiltrado en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana (en casa, en la escuela, etc.) hace que el aprendizaje en las escuelas ya no se conciba como algo alejado de las prácticas de 'aprendizaje' en casa, puesto que la herramienta de la que se sirven tanto docentes como alumnos es la misma en casa que en la escuela: el ordenador. Lo que cambia es que el uso del ordenador en el aula será probablemente más didáctico, mientras que el uso en casa probablemente será más lúdico, aunque eso no implica que no pueda haber también un uso didáctico.

Para implementar las TIC los docentes, como se apunta en el artículo, tienen que formarse en ese ámbito y por eso el autor asegura que los docentes tendrían que tener muy integradas a su vida esas tecnologías. Además, también añade que se tiene que reformular la cultura organizativa; los profesores y también los padres son partes clave en el aprendizaje de cualquier niño, así que sería interesante que profesores y padres conciliaran esfuerzos. En la lectura se habla de “proyectos de centro” requieren “trabajo colaborativo e interdisciplinar”, con lo que ir a la una en proyectos como el de OLPC es básico, aunque a mí me pueda parecer utópico porque siempre habrán discrepancias entre profesorado. 

En el artículo se proponen ciertos modelos de enseñanza como los ABP (Aprendizaje Basado en Problemas) o aprendizaje por proyectos que yo como alumna he experimentado. A mi parecer, esos métodos son mucho más efectivos para poder adquirir conocimientos y no sólo eso, sino también destrezas como buscar información, navegar por Internet o saber leer críticamente, cosas que el profesor debería enseñar en el aula, a parte del contenido de la materia.

En conclusión, como apunta el autor, el profesor tiene que “convertirse en un mediador cultural que planifica y organiza experiencias de aprendizaje con TIC”. O lo que sería lo mismo: el profesor tiene que ser el puente entre el alumno y el acceso al conocimiento. 

Referencia: AREA, Manuel. (2011). Los efectos del modelo 1:1 en el cambio educativo en las escuelas. Evidencias y desafíos para las políticas iberoamericanas
Publicación en foro: 11-03-14

7. La escuela debe adaptarse a los nuevos tiempos

Como ya se apunta en el artículo, el siglo XXI ha sido una época de cambio social a causa de la revolución tecnológica. Lo que aportan las TIC son la posibilidad de llevar a cabo trabajo colaborativo, de interactuar y de flexibilizar el aprendizaje, siempre que la aplicación de ellas suponga un cambio en la metodología de enseñanza que debe adaptarse a los nuevos tiempos que son muy cambiantes. Cabe destacar que el buen uso de esas tecnologías puede desarrollar estrategias cognitivas que pueden ser muy útiles para el desarrollo escolar.

El objetivo que se propone AULATICE es implementar las TIC en el uso didáctico en las aulas; la recogida de información se lleva a cabo a través de cuestionarios que responden los profesores participantes. En la investigación participaron un total de diez centros educativos. A los profesores se les forma con anterioridad para que sepan cómo llevar a cabo la investigación. Tienen que ser conscientes que cambiará su rol, en el sentido que el profesor pierde el monopolio de la información y se convierte en el guía del alumnado.

En cuanto a los resultados, el uso de las PDI (Pizarras Digitales Interactivas) se consigue implementar y se usa para exposiciones magistrales y corrección pública de ejercicios, entre otras. También encuentro interesante que aunque se implementen los ordenadores portátiles, estos se utilicen entre un 25% y un 50% en las aulas (siendo el 30% lo recomendado), mientras que el uso de documentos en papel es de un 83% y el de libros de texto un 79%. Las secciones más utilizadas de los libros son las de realización de ejercicios y de presentación de temas. En cuanto a los alumnos, utilizan los ordenadores básicamente para crear trabajos y realizar ejercicios y en menor medida para llevar a cabo actividades creativas como blogs o webQuests.

La valoración que llevan a cabo los profesores del uso de las TIC es que facilitan la corrección de ejercicios y permiten acceder a muchos recursos, pero que al mismo tiempo necesitan dedicar más tiempo en preparar las clases y que a veces hay problemas de conexión a Internet. Y respecto al aprendizaje de los alumnos, los resultados indican que se mejoran las calificaciones académicas y las competencias como aprender a aprender o la autonomía e iniciativa personal. De hecho, en mi opinión, el aprendizaje, independientemente de si se da con TIC o no, debe promover la competencia de la autonomía y de la iniciativa propia porque eso permite que el aprendiz sienta que es él quien lleva las riendas de su aprendizaje y no el profesor y así adquiere responsabilidades.

En conclusión, en el artículo se apunta que el objetivo por el que se lucha es conseguir un aprendizaje donde el conocimiento esté centrado en el alumnado y sea integrador de todo aquello que rodea el alumno en su día a día, las TIC, llevando a cabo un uso didáctico de ello, algo que seguramente no pueden llevar a cabo en casa. Y por último, me gustaría destacar la reflexión que hace Adell (2010a), en la que se plantea si tiene sentido seguir concibiendo la educación como un proceso de memorización, en vez de concibirlo como un aprendizaje de competencias. Es evidente, que se tiene que llevar a cabo una evolución en la enseñanza que se adapte al momento presente, en el que lo importante es adquirir destrezas y competencias y no tanto memorizar.

Referencia: DOMINGO, María; MARQUÈS, Pere. (2013). Práctica docente en aulas 2.0 de centros de educación primaria y secundaria de España.
Publicación en foro: 16-02-14

8. Alfabetizarse

¿Cómo se aprende a leer? Para empezar, tendríamos que definir qué significa ser alfabeto. Según Kalman (2003: 39), “ser albabetizado refiere a  aquella persona que utiliza la lengua escrita para participar en el mundo social”. Si partimos de la vertiente sociolingüística, la alfabetización es un proceso puramente social. Eso quiere decir que hay una serie de condiciones que hacen posible que alguien pueda aprender a escribir: 1) la disponibilidad de la cultura escrita 2) acceso a la cultura escrita. La disponibilidad se refiere a los artefactos letrados a los que podemos acceder, mientras que el acceso se refiere a las opciones que tenemos de participar en eventos de la lengua escrita. Evidentemente, como más materiales tenga un individuo al alcance, más oportunidades para llevar a cabo prácticas letradas. Tenemos que partir de la base de que la lengua no solo se aprende en los contextos de educación formal, sino también en las actividades diarias.

Retomando el enfoque sociocultural, es importante ubicar las prácticas letradas en el contexto de participaciones sociales, puesto que no se pueden producir fuera de éstos. Así, los estudios que se han hecho bajo este enfoque tienen “interés para comprender la multiplicidad de la lengua escrita y cuáles son los procesos que permiten la apropiación, distribución y ubicación en la organización social”. De hecho, como apunta Kalman (2003), se tiene que comprender que el aprendizaje de la lectura primero se hace desde la vertiente de la experiencia social y luego desde la cognición individual. Se nombra Bakhtin (1981), el cual consideraba que el pensamiento humano es de naturaleza dialógica, es decir, que cada uno somos un compendio de discursos que elaboramos por el hecho de haber estado en contacto con discursos producidos por otros agentes sociales, en palabras suyas “el aprendizaje implica la apropiación de discursos”.

En los dos ejemplos prácticos de aprendizaje de la lectura, se puede ver como cuando la lectura es impuesta ‘artificialmente’ el aprendizaje resulta, muchas veces, inútil (a no ser que la tarea propuesta haya sido pensada detenidamente), porque no se ven implicados procesos de reflexión, sino solo el de copia sistemática. Además, es importante que el material mediante el cual se haga el acceso al aprendizaje sea real y no fragmentado como lo es muchas veces en los materiales didácticos escolares. Si entendemos la lectura como un proceso bastante ‘natural’ y contextual, se tendrían que procurar llevar a cabo actividades que motivaran al alumno, es decir, actividades en las cuales se les exigiera una actividad real o que podrían llevar a cabo fuera de las paredes del aula, por ejemplo. De hecho, el caso de Ana (que aparece en el artículo), una persona con dificultades para escribir, lleva a cabo un proceso de aprendizaje autónomo, derivado de sus necesidades comunicativas con otra gente y de la necesidad de mantener su negocio (esas son sus principales motivaciones). Eso la lleva a generar estrategias para que, aunque no sepa escribir o leer, pueda desarrollar su actividad.

Me interesaría destacar que “el acceso implica la convivencia e interacción con otros lectores y escritores” (Kalman, 2003), lo que significa que construimos significados gracias a la comunicación con otros. Eso nos podría llevar a hablar de inteligencia colectiva, por el hecho que interactuar con otros nos permite adquirir conocimiento. Por eso, considero que en las aulas se tienen que propiciar actividades en las que los alumnos trabajen cooperativamente, porque hacerlo es muy enriquecedor.

Para acabar, me gustaría compartir con vosotros algo que va más allá de la lectura, pero que, inevitablemente me ha venido a la cabeza mientras leía: la película El lector (Der Vorleser, título original). En esta película se trata el tema del analfabetismo y la repercusión que tiene en la vida de la protagonista. Es una historia muy impactante y que hace reflexionar mucho sobre lo que puede implicar ser analfabeto a nivel social. Aquí os paso el link por si la queréis ver en español (latino):


Referencia: KALMAN, Judith. (2003). El acceso a la cultura escrita: la participación social y la apropiación de conocimientos en eventos cotidianos de lectura y escritura
Publicación en foro: 02-02-14
(respuesta a algunos de mis compañeros con respecto a esta lectura)

9. Comer bien, hacer deporte y llevar a cabo prácticas letradas

Este artículo es muy completo y trata diversos aspectos relacionados con la lectura. Para empezar, es importante tener en cuenta que, como apunta Cassany, vivimos rodeados de artefactos letrados, es decir, vivimos constantemente en contacto con diferentes soportes en los que hay textos. Eso nos lleva a la multimodalidad textual. Ligado con ese concepto, Cassany propone el de práctica letrada, es decir, como usamos estos artefactos y como leemos y escribimos a través de ellos. Y también encuentro importante destacar que “nadie sabe comprender e interpretar TODOS los textos presentes en una comunidad” Cassany (2009: 6). Según Emilio Sánchez (2007) un lector experto desplaza sus ojos por la página, sabe extraer información y crear metas de lectura.

También cabe destacar que cada comunidad tiene unas prácticas letradas determinadas y que pueden ser muy diferentes de las de otra comunidad. En la lectura se pone el ejemplo de las quejas en Alemania o en España. En el primer país este tipo de género es muy recurrente y el lenguaje usado es más directo, mientras que en el segundo escribir quejas es menos habitual y si se hace siempre es de forma más indirecta o sutil. Esto nos demuestra que el contexto cultural en el que nos encontremos puede exigir un tipo de práctica letrada u otro. Además de las diferencias culturales, en el artículo también se hace énfasis en el hecho que hay ámbitos de especialidad que requieren que los especialistas sepan leer y escribir textos especializados, como en el caso de los odontólogos (ámbito estudiado por Oscar A. Morales).

Las instituciones son muchas veces las que marcan las pautas de las prácticas letradas. La investigación educativa hace mucho hincapié en las prácticas letradas de la escuela, pero no tanto en  los otros ámbitos que pueden ser igual de importantes. Con la llegada de las nuevas tecnologías han surgido nuevos contextos de lectura y escritura, como son las redes sociales, donde la gente interactúa desligándose de las normas o imposiciones y siendo libre de escoger su forma de expresarse, lo que se denomina prácticas vernáculas. De este modo, podemos encontrar diferencias entre lo vernáculo y lo académico; puede haber alumnos que les cueste desarrollar prácticas letradas en la escuela, pero que desarrollará muchas prácticas vernáculas, por el hecho que esta última supone un contexto real y dónde surge una necesidad comunicativa auténtica, con lo que motiva la persona a leer y escribir. Por eso, en mi opinión, es importante llevar a cabo actividades en el aula en las que el alumno vea una necesidad real de comunicación para que pueda desarrollar bien la actividad y, en consecuencia, aprender.

Es interesante conocer la perspectiva sociocultural del aprendizaje de la lectura y la escritura. La lectura debe comprenderse en el marco de un contexto, de unas necesidades, es decir, dentro de unas prácticas sociales concretas. Así, como apunta Cassany (2009: 18), “las prácticas de leer y escribir están situadas en un lugar geográfico y un momento histórico, por lo que no son universales o abstractas”. Es por eso que aparecen nuevas prácticas letradas: no es lo mismo leer una sentencia judicial que un cartel publicitario. Probablemente no tendremos la destreza de leer textos de especialidad a no ser que seamos especialistas en el tema. Eso nos indica que “quizá hoy podemos acceder a más discursos, pero alcanzamos niveles de comprensión más bajos”.

Los ejemplos de prácticas letradas vernáculas que se presentan en el artículo son las de las historias realistas y los fanfic. Las primeras son historias en las que los jóvenes incluyen los nombres y rasgos de gente de su grupo, mientras que las segundas son continuaciones, normalmente parodiadas, de sagas muy conocidas, como Harry Potter.
A modo de resumen, Cassany asegura que ahora se lee más y más diversamente, que accedemos a textos de comunidades no familiares, que leemos más basura, que leer es más complejo y que un buen lector no siempre lo entiende todo.

El último tema que se aborda es el de leer críticamente. Todos los textos se escriben desde una perspectiva determinada, la del autor. Eso implica que todo texto es, de algún modo, ideológico. Lo que necesita un lector crítico es, como dice Cassany, identificar el contexto de partida, reconocer el género discursivo, identificar el contexto de llegada (identificar las ideas del autor y las propias) y relacionar lo que se lee con los intereses propios. Me interesaría destacar una de las características de este tipo de lector: “el lector crítico asume que los autores y los lectores están situados, que el texto “viaja” de un contexto a otro y, en consecuencia, que puede generar varias interpretaciones”. En mi opinión, es vital enseñar en las escuelas cómo leer críticamente y eviar llevar a cabo ejercicios dónde solo se aprende la competencia de copiar, pero no suponen ningún otro tipo de aprendizaje. Muy ligado a esto es la actividad que nos propuso Cassany en clase, en la que por un lado hicimos un ejercicio de comprensión lectora muy individualizado, de respuestas cerradas, y por otro lado hicimos un ejercicio dónde se nos pedía reflexionar colectivamente.

En conclusión, la competencia lectora y, en concreto, la competencia lectora crítica, se debe enseñar para permitir que los individuos consigan utilizar los artefactos letrados de la mejor forma posible.

Referencia: CASSANY, Daniel. (2009). Prácticas letradas contemporáneas. Claves para su desarrollo.
Publicación en foro: 02-02-14

(respuesta a algunos de mis compañeros con respecto a esta lectura)


10. Un nuevo mundo: las nuevas tecnologías

La lectura Categorizando a los usuarios de sistemas me ha parecido muy interesante porque recoge todas las formas en las que podemos definir cómo se categorizan los individuos respecto de las TIC y la aparición de Internet. Me parece interesante la definición de usuario como “personas que tienen acceso y utilizan sin importar su destreza equipos de cómputo, programas informáticos, etc.” Partiendo de esto, es importante la existencia de una nueva herramienta que puede ser aplicable en entornos educativos: la computadora.

Primero de todo, es interesante conocer la terminología de la web 1.0 y 2.0. El 2.0 se remite a una versión actualizada de un producto que ha quedado anticuado, pero también a un carácter de socialización, con lo que un usuario 2.0 será eminentemente social. Se evolucionó de la web 1.0 que era cerrada, sólo de lectura y poco colaborativa, a la 2.0 que era participativa y de lectura y escritura. Eso supuso un cambio muy grande a nivel comunicacional. Esta segunda web es posible gracias a la existencia de herramientas de fácil acceso. De todos modos, eso no significa que por tener herramientas más o menos fáciles de usar, nos hayamos convertido en expertos. Se tiene que saber escoger qué información es fiable y qué información es dudosa, y eso es una competencia que, en mi opinión, debe enseñarse en las escuelas o en otros ámbitos.
Otra categorización es la de consumidores productores. Los primeros son usuarios pasivos, es decir, solo leen, pero no producen en la web, mientras que los segundos, también llamados muy acertadamente como prosumidores, son aquellos que llevan a cabo la producción para el intercambio (Toffler, 1980), es decir, consumen y producen.

Otra categorización es la de Mark Prensky de inmigrantes digitales y nativos digitales, los primeros nacidos antes de los noventa y los segundos después. A los inmigrantes les tocó llevar a cabo la migración hacia un mundo tecnológico. Aun así, se tiene que tener en cuenta que no todos los nativos digitales tienen el mismo acceso o el mismo estatus económico para disfrutar de las nuevas tecnologías. White y Le Cornu, propusieron enfocar esta distinción según el comportamiento social de los usuarios: aquellos que visitan la web de forma espontánea serán denominados visitantes digitales, mientras que los que basen su vida en ella serán llamados residentes digitales. En mi opinión, en el artículo se muestran estas categorías como totalmente opuestas y considero que también hay puntos medios en los que se encuentran un gran nombre de usuarios que pueden no sentirse identificados con ninguna de estas categorías o que si lo hacen, es parcialmente.
Tambien es muy interesante la explicación de las diferentes generaciones de los siglos XX y XXI que se proponen en este artículo. Me gustaría destacar la generación Net, en la cual los niños nacen con un internet bajo el brazo, lo que hace que estén acostumbrados a recibir información de forma imediata: cuando la quieren y cuando la necesitan. Eso provoca, a menudo, que acciones como las de escuchar en clase un profesor, les resulte bastante complicado. También me gustaría destacar lo que se presenta como una paradoja: vivimos el individualismo colectivo, porque las tecnologías fomentan el individualismo, pero a través de ellas se promueve la colaboración con otros.

En conclusión, ser de una categoría u otra es totalmente voluntario y puede cambiar, a no ser que el momento histórico en el que has nacido no te lo permita (yo difícilmente puedo imaginarme mi abuela convirtiéndose en una residente digital).


Referencia: HERNÁNDEZ, Denise; RAMÍREZ-MARTINELL, Alberto; CASSANY, Daniel. (2014). Categorizando a los usuarios de sistemas digitales. 
Publicación en foro: 02-02-14

diumenge, 2 de març del 2014

Valoración de las lecturas y lo aprendido en la asignatura

Esta asignatura me ha hecho reflexionar y ver la evolución de la educación y su necesaria adaptación al mundo actual. Primero de todo, la lectura de Categorizando a los usuarios de sistemas digitales, me abrió esa puerta a descubrir que estamos inmersos en un mundo tecnológico del cual es difícil escapar. Si bien es cierto que siempre he pensado que el bolígrafo y el papel eran amigos del aprendiz, a raíz de esa lectura y de las posteriores, me he dado cuenta de que un ordenador puede llegar a ser un buen amigo si no se confía en él a ciegas, es decir, si se aprende a manejar con criterio. Deduzco que mi poca confianza con el ordenador como herramienta de estudio se debe a que lo asocio con el mundo del ocio, porque antes de estudiar en la universidad es la finalidad con la que lo utilizaba. En esta asignatura y en otras del grado, decididamente aprendí que no es así; saber utilizar el ordenador para fines académicos no es tan sencillo, aunque a la larga acaba resultando muy gratificante. El hecho de estar a caballo entre los inmigrantes y los nativos digitales me da la perspectiva de lo difícil que debe suponer adaptarse a ese nuevo mundo a los primeros y lo obvio que es el uso de las tecnologías para los segundos. Considero que esa perspectiva dual, que será presente durante unos años (aún queda para que toda la población sea nativa digital), te da la visión de que es importante tener la capacidad de adaptarte a tus alumnos (desde los más jóvenes hasta la gente adulta o mayor).

Más allá de esta perspectiva global, me interesaron especialmente las lecturas sobre la alfabetización y las prácticas letradas: El acceso a la cultura escrita: la participación social y la apropiación de conocimientos en eventos cotidianos de lectura y escritura y Prácticas letradas contemporáneas. Claves para su desarrollo, (posts 8 y 9), porque se me abrió un mundo que desconocía. Al haber podido tener acceso a la educación desde niña, poco había reflexionado sobre cómo podía ‘sobrevivir’ en nuestra sociedad alguien que no fuera alfabetizada. Me resultó muy enriquecedora la lectura Judith Kalman, porque da cuenta de que aunque no sepas leer o escribir, la necesidad de comunicarte con gente que sí lo haga te empuja a aprenderlo. Así, aprender a leer o escribir no tiene por qué darse en la escuela o en una institución, sino que se puede aprender con las prácticas diarias, por banales que nos parezcan, gracias a los artefactos letrados (Cassany, 2009). Eso me llevó a pensar en la importancia de las tareas signficativas, es decir, llenar de sentido real las actividades o ejercicios que se desarrollan en el aula.
También me gustaría destacar la lectura de Redes sociales y jóvenes. Uso de Facebook en la juventud colombiana y española que, aunque en mi opinión hace un análisis poco contrastado entre los jóvenes de estos dos países, me ha permitido conocer más a fondo el tipo de alumno  con el que puedes encontrarte en clase. Considero que es esencial conocer qué tipo de vida lleva el alumnado con el que te enfrentas, puesto que tu deber es intentar adaptarte a él, para así conseguir motivarlo a la hora de enseñarle. Así, esta lectura me ha permitido darme cuenta de la importancia que tienen para los jóvenes las redes sociales y el hecho de que puedes jugar con eso a la hora de planear actividades significativas.
En cambio, Práctica docente en aulas 2.0 de centros de educación primaria y secundaria de España (post 7) quizás es la lectura que menos me ha aportado, en el sentido que no me ha hecho reflexionar en exceso. Aunque el método empleado es mixto (cualitativo y cuantitativo), considero que el artículo se apoya demasiado sobre los datos numéricos y los porcentajes. Eso ha hecho que mi interés se desvaneciera, puesto que, personalmente, me gusta encontrar los porqués, basarme más en las opiniones que en los porcentajes. La otra lectura que no me ha parecido conmovedora es la Kris Buyse, sobre los corpus en línea. Lo que esperaba encontrarme eran indicaciones de cómo utilizar los corpus de manera que fueran realmente útiles para las clases, pero la lectura se centra más en las características que tiene cada uno. Es importante considerarlo, pero, en mi opinión, lo realmente práctico es saber cómo utilizarlos eficientemente.

Las dos lecturas sobre la red social Tuenti de Alba Torrego (posts 2 y 3) me han parecido un buen punto de partida para entender el mundo multimodal en el que estamos sometidos, en el que la palabra quizás no es tan importante, o lo es, pero igual que lo son las imágenes, los vídeos, etc. Es importante tenerlo en cuenta a la hora de planificar las clases, ya que los docentes podemos utilizar vídeos e imágenes para ilustrar mejor ideas o conceptos que queremos trasmitir o el uso de redes sociales o aplicaciones tecnológicas para permitir a los alumnos aprender de otras formas. Aun así, es básico no caer en el error de pensar que utilizar las TIC solucionarán las carencias del paradigma educativo actual, ya que por eso, se tiene que cambiar la manera de concebir el aprendizaje, lo que va mucho más allá del mero hecho de introducir nuevas tecnologías. Esa es una idea que me pareció clave de la lectura Los efectos del modelo 1:1 en el cambio educativo en las escuelas. Evidencias y desafíos para las políticas iberoamericanas.


En definitiva, esa ha sido una asignatura que me ha permitido “tocar de peus a terra”. Me he dado cuenta de que la revolución tecnológica no sólo afecta el comportamiento de la sociedad respecto de hábitos como el de leer o escribir (o el de la gestión de la propia identidad, entre otros), sino que, de rebote, eso conlleva un replanteamiento de la forma en la que enseñamos a futuras generaciones.